20160909

American Hero

  Hay quien dice que Stephen Dorff es un genio, bueno, también hay quien lo recuerda como el malo de Blade, o lo de Mi Querido Rehén y le entran ganas de pegarle un tiro. La cuestión es que, de vez en cuando y dejando a un lado el dudoso gusto que exhibe a la hora de elegir guiones, da en el blanco y, cuando lo hace, borda de tal manera su interpretación, que es difícil no quererlo. Este es uno de esos casos.

  Para afrontarlo se une a otro bala perdida, bajo mi punto de vista también desaprovechado gran actor, pero con el mismo gusto penoso a la hora de elegir guiones -véase... o mejor no, no la vea, Undercover Brother-. Es Eddie Griffin, claro.

  No quiero olvidarme de Raeden Greer -seguro que la recuerdan de American Horror Story-, que no por tener un pequeño papel como hermana tocapelotas del protagonista deja de ser una de esas actrices que están llamadas a mucho más, como lo fueron Saoirse Ronan, o Emily Browning.

  Esta película es una genialidad por varias razones:

  Primera, es una película sencilla, sin aspavientos ni monsergas que va encadenando acierto tras acierto, y Nick Love lo sabe hacer muy bien porque ha sido director de otras grandes con poco como Diario de un Hooligan, o The Sweeney, esa maravilla en la que, para quien no lo sepa y aunque Jean Reno no lo reconozca jamás, se basa la francesa Antigang.

  Segunda, no hay que echarle mucha imaginación a todo lo que va surgiendo a lo largo de la película para darse cuenta de que hay una extraña crítica al sistema de vida estadounidense, a la responsabilidad de tener poder y a no hacer nada con el, excepto el idiota, y, aún así, sólo querer lo que queremos todos, ser felices... por lo menos un poquito.

  Crítica a la que, por cierto, no se atreven producciones de más presupuesto sobre superhéroes como las de Marvel, o que al intentarlo se quedaron en ese quiero y no puedo de Hancock que, al parecer, querrían subsanar en su segunda parte... si es que en algún momento se deciden a hacerla.
  Quisiera que leyeran una pequeña perla de diálogo que resume, por mucho que digan que no y por muy penoso que suene, el sueño americano:

  "(...) Sí, son ladrones, pero por lo menos tienen un poco de iniciativa, y me gusta eso, porque no están sentados esperando un poco de limosna, ¿Sabes? Ese es el problema de este país, tienes un montón de gandules hijos de puta sentados sobre sus gordos culos con un asqueroso bol en una mano y un McDonalds en la otra. Sí, son criminales, pero al menos lo intentan".

  Y tercero, pero no menos importante, ¿De verdad alguien se cree que si tuviera superpoderes iría por ahí con un traje de licra marcando paquete, un casquito molón a modo de máscara aunque todo diox sabe cómo te llamas, y la bandera de Calasparra en el pecho? Va a ser que no.

  Aún después de haber dicho todo lo anterior -ténganlo claro-, no es una película divertida, es más, sabiendo todo lo anterior, por qué demonios iba a serlo, pero es un preciosista y realista retrato de New Orleans, de la sociedad estadounidense en general y una visión bastante humana y descarnada del mito moderno por antonomasia, el superhéroe.

  Una genialidad narrativa e interpretativa que no aburre en absoluto.

  Larga vida, y prosperidad Ôo)-♫

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Subscribe

Labels

Flickr